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Hoy compartimos una práctica de Hatha Yoga suave y muy consciente enfocada en Hanumanasana, una postura que nos invita a conectar con la paciencia, la entrega y la apertura progresiva del cuerpo. Para comenzar la clase, recitamos el mantra de la realización Asatoma, creando un espacio de intención clara y presente: Asato mā sad gamaya Tamaso mā jyotir gamaya Mrityor mā amritam gamaya Om shanti shanti shantih Este mantra invoca la guía de una energía más elevada o de esa conciencia universal que tod@s llevamos dentro, pidiendo que nos acompañe a pasar de la ignorancia a la claridad, de la oscuridad a la luz, y de lo finito hacia lo que trasciende. Es un recordatorio simple de que el yoga no solo abre el cuerpo, sino también la forma en la que vemos y sentimos la vida. Desde esta intención, fuimos preparando el cuerpo poco a poco para profundizar en Hanumanasana, trabajando la movilidad de caderas, la activación de las piernas y la respiración como puente para avanzar sin forzar. La práctica fluyó entre fuerza y suavidad, dejando espacio para escuchar lo que cada un@ necesitaba.